domingo, 23 de noviembre de 2014

Invisible

La primera vez que notó que podía ser invisible fue un día en el que en una ruta de bus tres muchachos con arma blanca se subieron a atracar a los pasajeros. En cuanto dijeron "esto es un asalto, entreguen lo que tienen" empezó a despedirse de su billetera, celular y un reloj que le había regalado su abuelo. 

Los ladrones iban pasando por cada fila recogiendo su botín en una bolsa y al momento de llegar su turno estiró sus objetos, pero el ladrón cerró la bolsa y volvió a abrirla en la siguiente fila como si él no estuviera presente.
 
Cuando los ladrones se bajaron, él aún con las cosas en las manos no lograba entender por qué no le habían robado y concluyó que simplemente quien recogía los objetos, por la rapidez de la acción, no lo había visto y pasó de largo.
 
En otra oportunidad, hubo un enfrentamiento entre dos grupos armados y él quedo en medio de la balacera. Decidió refugiarse bajo un puente, pero cuando vio que uno de los armados le apuntaba con el arma, levantó las manos implorando piedad. 

El hombre disparó justo enfrente de él y asustado empezó a revisarse para ver en dónde lo había alcanzado la bala; el hombre seguía apuntando y alguien a sus espaldas salió huyendo, mientras que quien le había disparado lo perseguía y él perplejo no lograba entender cómo había pasado desapercibido.
 
Situaciones como estas se repetían y se preguntaba continuamente si tenía un ángel guardián que lo protegía, o lograba camuflarse en el entorno como lo hacen los pulpos, o simplemente es que hay un destino cifrado y él salía ileso porque no hacía parte del evento.
 
Nunca había compartido estas historias con nadie, pues siempre había considerado que eran poco creíbles. Sin embargo, en un diálogo con una mujer que había conquistado su corazón, decidió compartirle sus historias de invisibilidad para conocer su opinión. Ella, al mejor estilo investigativo, comenzó a bombardearlo con preguntas y a recrear las escenas y concluyó que él había quedado en el punto ciego de estos eventos y por eso pasó invisible ante los otros.
 
Él, después de escuchar cada uno de sus argumentos y ver su interés genuino en develar el misterio, estuvo de acuerdo con la conclusión, dado que eso explicaba de forma coherente sus experiencias.
 
Nunca volvió a pensar en el tema, ni a sentir que fuera invisible aunque a su alrededor seguían pasando situaciones de riesgo que solo quedaron grabadas en cámaras en las que se veía que siempre salía ileso y que la teoría sobre el punto ciego no era cierta.


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