domingo, 19 de octubre de 2014

Solidaridad

A las tres de la mañana un fuerte dolor la despierta. No logra identificar exactamente qué es lo que le pasa. Intenta levantarse de la cama, pero su cuerpo no responde. Verifica si está despierta, pues lo que vive parece producto de una pesadilla. 

Observa sus manos y se ven inflamadas y deformadas. Sus piernas tienen el mismo aspecto y el dolor en las coyunturas es insoportable. Parece como si su cuerpo estuviera amarrado de pies y manos. No puede creer que su cuerpo se haya deformado durante la noche. Intenta gritar, pero no le sale la voz.

Forcejea con su cuerpo para poderse levantar y termina cayéndose de la cama. El golpe despierta a dos de sus compañeras misioneras, quienes dan la alarma al resto de la comunidad religiosa sobre la situación de la hermana. Observan que la monja está engarrotada y con fiebre; una de ellas que es enfermera le toma los signos vitales y anuncia la urgencia de llevarla al hospital. 

Rápidamente alistan las principales pertenencias y papeles para llevar a la monja enferma. Las misioneras viven a cinco horas de la ciudad, en un área rural, y deben esperar el bus para poderla llevar al hospital, puesto que no hay otra opción de transporte. Entre tres la llevan al paradero, envuelta en una manta y esperan junto con otras personas a que pase "La Consentida", único medio de transporte en el área.

"La Consentida" es una chiva o bus escalera construido sobre un chasis normal de camión, con siete hileras de bancas anchas de madera, que van de un costado al otro donde se acomodan tanto personas como animales, según la decisión del conductor y su ayudante. Después de un par de horas de espera en medio de un aguacero, por fin arriba la chiva. Como un costado del bus está cerrado, la gente se abalanza para entrar por un lado de cada banca. Hay sobrecupo y el conductor informa que ese será el único viaje del día, porque con la lluvia los ríos se han desbordado y no es posible tener el servicio de transporte regular.  

Las monjas le comentan la conductor la situación de la hermana enferma y la urgencia de llevarla al hospital. Mientras tanto, el ayudante está en la parte trasera de la chiva subiendo por la escalera bultos de plátano a la parrilla, que está abarrotada de maletas, canastos con gallinas, bultos de arroz, yuca, perros y pasajeros. La chiva no da abasto y el ayudante le informa que el único espacio posible es colocar a la hermana enferma en una pequeña parrilla al lado de la escalera en donde viajan cuatro cerdos que van al matadero. Las monjas aceptan, pues no tienen otra opción.  Acuestan a la monja al lado de los cerdos y la enfermera va sentada al otro lado sosteniéndola y a su vez agarrándose de la escalera. 

Durante el viaje, la carga del bus se mueve de un la do a otro, pues la ruta a la ciudad es un camino de herradura: cada piedra, cada hoyo, hace que los cuerpos se fusionen. Cada salto del bus es un suplicio para la monja enferma y para los cerdos que van amarrados. A mitad de camino, la carga de cerdos parece de cinco pues, a lo lejos, las dos monjas parecen otro cerdo y en medio de la lluvia se han agrupado de tal forma que se ven hermanados. El calor de los cerdos y su suave piel ayudan a la monja a sentirse cómoda a pesar de sus dolencias. 

Cuando por fin entran a la ciudad, la primera parada es el matadero. Y desde que el bus entra a la finca, los cerdos empiezan a chillar. Los gritos de los cerdos aturden a los pasajeros y la monja enferma comprende su dolor; los cerdos saben que les llegó su hora y ella llora con ellos, pues siente que su dolor es el mismo que el de ellos. 

La monja se hace la dormida y se reacomoda encima de los cerdos para protegerlos e impedir que los saquen. El ayudante no sabe cómo proceder, pues por respeto a la religiosa no puede tocarla. Sin embargo, pese a los esfuerzos de la monja, uno a uno los van bajando del bus y la monja se despide de cada uno llorando y con una mirada de lástima por su solidaridad frustrada. La segunda parada es el hospital; allí la monja sabe que tendrá mejor suerte que sus amigos.      

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