Me interesé por conocer cómo habían llegado los búfalos al país después de ser perseguida durante medio kilómetro por una manada de estos animales. Yo sólo los había visto en láminas o talvez en el zoológico, pero jamás como ganado y fuente económica de una finca.
La actividad bufalera apenas comenzaba y muchos ganaderos vieron allí un buen negocio, pues los búfalos son más fuertes, comen cualquier pasto y se reproducen más rápido que las vacas.
Lo que no previeron fue que los búfalos llegaría a erosionar el suelo, pues su peso compactaba la tierra y acabó con los mantos acuíferos del área. Tampoco contaban con su fuerza, pues un búfalo fuera de control es mejor matarlo que dominarlo con lazos.
Aquella tarde cuando me enteré de su existencia, acabábamos de terminar una reunión con los campesinos y regesábamos a la ciudad. Ya era un poco tarde y decidimos acortar el camino atravesando una de las fincas.
Mientras charlábamos, se escuchaba el viento y los pájaros en medio de nuestra conversación, pero un sonido logró acallar nuestras voces. Parecía un resuello potente. Miré hacia atrás y vi la manada de búfalos que resoplaban y escarbaban con sus patas delanteras, tal como lo había visto en una escena de caricatura.
Pregunté a quienes nos acompañaban si esa era una señal de advertencia y me respondieron que no tenían ni idea. Luego sentimos el fuerte galope de la manada que nos embestía. El sonido de la estampida nos hizo correr un sprint que el mismo Bolt envidiaría. Buscamos refugio en un árbol poco robusto que se doblaba con nuestro peso. La persona que trepó más alto, golpeó con su cabeza un avispero, lo cual nos lanzó nuevamente a la faena. Ya no sólo huíamos espantados de los búfalos, sino también de las avispas que nos corretearon hasta salir de su terreno.
Con el corazón en la garganta, sin fuerzas para dar un paso, sin la ovación del público por la carrera terminada, reímos con nerviosismo por nuestra hazaña.

Dianita de verdad disfruto mucho tus artículos y me encanta tu forma de relatarnos todos muy agradables y muy ilustrativos te felicito un abrazo y nos vemos en Guatemala en Junio si Dios quiere .
ResponderEliminarPuertas abiertas para cuando vengas. Diana
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